No me dejes cuando la aurora está empezando a mostrarse, no dejes que el canto de los gallos los escuche desde temprano sin tenerte a mi lado, no me dejes despertar sola, no enciendas en mi, el calor de la primavera si para el otoño ya piensas estar lejos, no abandones mi soledad, soledad a la que te has encarnado, de la que te has vuelto parte importante, no te vayas sin darme tu corazón, no me hables de poesía ni de melancolía si pretendes alzar el vuelo antes de que salga el sol.
No hagas más estragos en mi corazón si planeas brincar sobre él para tomar el impulso que requiere tu vuelo. No me digas que me quieres si piensas dejarme con frío y con miedo. ¿Qué voy a hacer si te vas, qué haré con las dieciocho letras de tu nombre?
No hagas más estragos en mi corazón si planeas brincar sobre él para tomar el impulso que requiere tu vuelo. No me digas que me quieres si piensas dejarme con frío y con miedo. ¿Qué voy a hacer si te vas, qué haré con las dieciocho letras de tu nombre?
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